Siguiendo
con este tema, a continuación describo otras tres cosas básicas que como mujer
contemporánea (sola, arrimada o casada) debes de saber.
1b.
Conservar alimentos. Si eres de esas mujeres que diario anda en chinga y se le
antoja comer cualquier babosada que ve en la tienda, cafetería del trabajo,
fondita o puesto de comida; seguramente la celulitis, gastritis, longitis…y
otras “itis” forman parte de tu vida. Si es así, ni te quejes, eso te pasa por
hüevona y no cargar con tu propia comida, o en su defecto no tener comida
saludable preparada en el refri. Aprende a conservar comida, los principios
básicos son:
CONGELAR:
aplica para la comida que ya está guisada (suponte que preparaste sopa en
caldo, carne, pescado, pollo ó verduras) puedes congelarla en las porciones que
creas necesarias. Obvio hiciste estos guisos toda una mañana para tener
variedad de platillos para la semana ó quincena. Puedes almacenarla en
recipientes de plástico (ya sea de los que venden a granel o si tienes, en tupperware).
El día que la consumas, procura bajarla al refrigerador la noche antes para que
se descongele. Con esta técnica puedes almacenar guisos hasta por un mes. También
puedes congelar frutas de temporada para hacerte saludables licuados de frutas
que puedes llevarte a la oficina, para salir del gym o para desayunar en casa
sin que pierdas tiempo esa misma mañana troceando la fruta.
REFRIGERAR:
Aplica para ensaladas. Con esto ya no tienes pretexto para no conservar tu buena
alimentación. Antes que nada, a las lechugas luego de desinfectadas y
escurridas hay que quitarles toda la humedad. Venden unos accesorios (hasta en
el Avon o Betterware) llamados spines, muy útiles para eso. Si no tienes,
escurre bien tus lechugas y sécalas agitando de arriba a abajo con vigor entre
dos coladores. Luego, el resto de tus componentes de la ensalada (zanahorias,
morrones, aceitunas, etc) deberás cortarlos en julianas delgadas y colocarlos
entre dos toallas de cocina, para quitar la humedad. En el caso de los pepinos,
hay que quitarles el centro (rico en agua y semillas) y luego partirlos y
secarlos. Ya tienes todo listo, bien. Consíguete bolsas ziploc o herméticas y
coloca tus porciones de ensalada, saca todo el aire y ciérralas. ¡Así tendrás
ensalada fresca hasta por una semana! Ya no hay pretextos amiga gorda, a comer
ensalada todos los días.
2b. Mantenerte
maquillada. Si, ya se. Te esmeraste tus 20 minutos para maquillarte y verte
linda. Pero, a las 6 horas pareces mapache, el maquillaje se corrió por toda tu
cara o se quedó embarrado en la chaqueta de tu amado. Cochina. Si no tienes
tiempo de andarte retocando el maquillaje, procura hacerte de unas buenas
prebases. Las hay para párpados, para labios y para el rostro. La finalidad de
estos cosméticos es mantener el maquillaje en su lugar. Ya sea para el día de
trabajo o para la noche de juerga. Eso sí, debes hacer una buena inversión. Por
experiencia propia te recomiendo prebases de maquillaje reconocido, que si no,
sale contraproducente.
3b. Redactar
un correo electrónico. Que, ¿demasiado sencillo? Pues no, la gran mayoría de la
gente no sabe redactar un correo electrónico (pero bien que saben re-enviar sus
cadenas mamonas y malvibrosas). Conoces esa casillita que dice “asunto”, úsala.
Allí no se pone “Hola” ni “Saludos” se pone un ASUNTO. Por ejemplo: requisición
solicitada la semana pasada; respuesta a tu petición de dinero, decisión
respecto a nuestro divorcio, etc. Y luego, en el cuerpo del correo tu redacción
debe ser clara, concisa e informativa. No se escribe todo seguido, usa la barra
espaciadora y el tabulador. Hasta para enviar correos hay que tener clase y más
que eso, que no parezca que Uünaa NiNñä PeNnDdë|a lo escribo. Captas ¿no?.
No es más
por hoy, y suerte en tu día.





