jueves, 12 de enero de 2012

¿Insistes en ser Güera?



Hoy regresé al trabajo (de forma consciente) dado que la semana pasada la actividad fue casi nula y decidí trabajar en casa. Por cierto el libro de las almas de Glenn Cooper está de…ah, sí, trabajé en casa. El caso es que iba yo felicilla por los pasillos buscando a quién jorobarle la mañana y ¡oh sorpresa! Invasión de rubias. Las había de todos tipos: las Celia Cruz, las Tesorito, las “Britni” y el rubio a lo Shakira que ni a la cantante le sienta bien, en fin un desfile de compañeras de trabajo que parecía más un sembradío de elotes. Salvo a una señora que recién paso de una enfermedad de esas que te dejan como placa de tráiler a la cual el rubio le sentaba de maravilla a su tez todavía grisácea por efecto del tratamiento remanente todas las demás se veían francamente ridículas.

Un cambio de imagen es bueno, sobre todo si tienes tus añitos: las canas, las primeras arrugas, la pérdida de lozanía del cutis, etc. Pero vamos, eso a convertirte en güera a huevo creo que es de lo más patético. Más aun cuando no se cuida el tinte, que forzosamente requiere de tratamientos si no quieres que tu cabello acabé como borra de colchón de basurero por tanto peróxido. “Pior” si tienes pelambrerío de escobeta y para colmo te haces unos peinados que bueno… yo sí quería darles una moneda, no sé.

Lo güero no te hace más buena, no te hace aparentar que tienes más lana, ni te da estatus, es simplemente un tono de cabello. Hay que llevar el rubio con elegancia. Hay que llevar los tonos claros del cabello hasta un punto en que no desarmonice  (si eres más morena que blanca) y si de plano decidiste ser rubia, haz el puto favor de maquillarte acorde a tu nuevo color de cabello y cuidarlo.

Rubias las alemanas, las suecas, las danesas. Nosotras las mexicanas tenemos un morenito tan seductorssss que digo: ¿para que chingados amolarnos la genética con peróxido?

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