Ok,
hablaron, lloraron, se replantearon la situación y se hicieron promesas. Es decir:
segunda oportunidad. Hay que evaluar:
1. Si el
promete que cambiará es algo que debes de ver de inmediato, más aún si se trata
de un mal comportamiento hacia ti: te trata mal, no te atiende o sigue siendo
grosero contigo. Eso no es cuestión de tiempo, es de querer cambiar y ya. Si la
que prometió cambiar eres tú, porque eres la zorra de la película, plantéate si
realmente quieres hacerlo ¿eh? Esto de los cambios es complicado, más cuando
las personas ya tienen sus añitos. Analízalo.
2. Le pides
que sea algo que no es, pero que a ti te hace sentir bien. Craso error y tus
ojos no le verán. Fíjate, y fíjate bien. Si él no es romántico, no lo será
nunca, quizá sí, un momentito y ya, por complacerte y dejes de estar jodiendo,
pero eso es hipocresía. O lo aceptas como es o te retiras, un cambio en la
personalidad no se pide en segundas oportunidades, se pide desde que inicia la
relación y si no se da, ni para que empelotarse.
3. Te pide
espacio. Cautela mi chava, te están tronando sutilmente. Se dieron otra
oportunidad y el te pide espacio: dos cosas a pensar; o reflexiona lo
maravillosa que eres y quiere replantearse su vida contigo o quiere andar
embarrando el pito en otro lado. Eso de espacio es un pre-separación, no te
engañes ni te dejes engañar.
4. Aun en
esta segunda etapa sigues llorando. Acéptalo, ya no es lo mismo, las cosas
cambiaron y si te va a doler aceptar que ya no lo quieres pero tampoco quieres
estar sola, mejor hazte un haraquiri de dos semanas y de tus pedacitos
reconstruye una nueva mujer.
Las
segundas oportunidades son más viables en los matrimonios o uniones que llevan
tiempo. Si es solo noviazgo búscate otro. No repitas estampita en tu álbum para
no estar sola, no te hagas eso chingada madre! Vales más y se feliz, con o sin
él.



